miércoles, 5 de diciembre de 2012

Morgen kommt der Nikolaus! - ¡Mañana viene el Nikolaus!

El circo que nos ha montado el club de fans de la iglesia durante estas fechas podría comenzar en la noche del 5 de diciembre, y es que, como leeréis, a esta historia no le falta manipulación, un tinte racista y la siempre tajante separación entre el bien y el mal, el pago del pecado a través del castigo y la recompensa a través de lo material…
 Alemania recibe esta noche, la del 5 de diciembre, la visita de San Nikolaus. Predecesor de Papá Noel, este obispo reparte regalos y dulces entre los niños alemanes. La ilusión se mezcla con el miedo a recibir el castigo merecido por las malas acciones. Aún así, los zapatos y las chimeneas se llenan de presentes en las casas como por arte de magia.
La leyenda de San Nikolaus se remonta a la mitad del siglo III. Tras la muerte de su padre, San Nikolaus deja toda su fortuna a los pobres e ingresa en un monasterio. Años después, será nombrado obispo de Mira (Asia Menor). Es entonces cuando comienzan sus milagros y buenas acciones. Sin duda, el más conocido, el que da origen a la tradición de repartir regalos en Alemania. Y es que San Nikolaus repartió una bolsa con monedas de oro a un vecino de Mira para pagar la dote de sus tres hijas, evitando así que, tal y como quería el padre, se prostituyeran. Cuentan que la bolsa fue mandada por la chimenea, de ahí la tradición de dejar los regalos al calor de la leña.
San Nikolaus falleció el 6 de diciembre del año 342 y esa fecha quedó ya grabada para la llegada del obispo a las casas de los niños alemanes. Muy popular en Europa del Este, San Nicolás es protector de la gente en situaciones de peligro, marineros, comerciantes y cocheros. De la tradición de los marineros es la creencia en Holanda y Bélgica de que San Nikolaus llega en barco desde España.    Desde entonces, y aunque la tradición ha sufrido variaciones a lo largo de los años, desde el siglo XIX se celebra la llegada de San Nikolaus a las casas alemanas. Los niños ponen sus zapatos, bien limpios, en la chimenea, lo que les asegura dulces, frutas y regalos en la mañana del 6 de diciembre. Sin embargo, San Nikolaus no llega solo a las casas a través de la chimenea. Al obispo le acompaña el paje Ruperto, cuya procedencia es un tanto confusa. Algunas teorías aseguran que se trata de un diablo que fue derrotado por San Nicolás. Según otras versiones, el paje es un huérfano etíope que San Nikolaus salvó al comprarlo a unos piratas, pudiendo ponerle en libertad.
Sin embargo, Ruperto siguió a su lado y fue educado y criado por el obispo. Otros, en cambio, tan solo dicen que se trata de un ayudante de San Nicolás cuya piel se tornó negra de tanto bajar y subir por las chimeneas para dejar regalos en las casas.
Su papel, no obstante, es el más desagradable. Y es que San Nikolaus no reparte regalos sin saber si los niños son buenos o no. Un cuaderno dorado le acompaña siempre. Allí, el obispo apunta las buenas y las malas acciones de los más pequeños. En caso de que las buenas ganen, los niños alemanes reciben sus regalos y dulces. En caso contrario, es el paje Ruperto el que azota con su látigo a los niños malos y desobedientes. Una tradición que a muchos les da algo de miedo pues no quieren enfrentarse a sus travesuras y el castigo que les conlleva.
A pesar de todo, los niños alemanes esperan impacientes esta noche la llegada de los regalos de San Nikolaus. Una tradición que, no obstante, es predecesora de Papá Noel. Y es que en 1969, el Papa Pablo VI suprimió la festividad de San Nicolás del calendario católico. Sin embargo, los protestantes holandeses que vivían en Estados Unidos, adoptaron la figura de San Nikolaus, derivándola a San Nic, Sint Klaes o el conocido Santa Claus. La mitra del obispo fue reemplazada por el famoso gorro rojo y la cruz de su pecho desapareció.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Un viaje sin retorno

Allá en los montes de Yuso reside, desde tiempos inmemorables, un hermoso bosquete de acebos, conocido popularmente como acebal de Valgañón. Y he aquí, en tan exclusivo lugar, acontece la historia que deseo relatar: Tras una semana acumulando fracasos estrepitosos en todos los ámbitos más comunes de una vida humana, que transcurre por el depauperado siglo XXI, decidí adentrarme en soledad por algún paraje en el que pudiera dialogar conmigo misma, alejada de la interconexión de estos tiempos.
Era un día otoñal, y sin saber si era por el sonido adormecido que producen las hojas amarilleadas al caer o por la obnubilación que produce la luz de estos días entre el festival de colores, no quise volverme atrás. Dirigí mis pasos hacia aquel túnel, aquella boca oscura que me invitaba a sumergirme repentinamente bajo una tupida masa vegetal, en un espacio que hasta ese instante le había estado vetado a mis ojos. Nunca había entendido en mi infancia por qué los adultos se empeñaban en tomar aquel árbol, que deseaba protegerse con hojas persistentes y simples de borde espinoso, como elemento navideño. Estaba segura que aquellos ridículos tiestos no podían ser lugares confortables para ese pequeño arbolito, que se decoraba a sí mismo con unos frutos de un rojo intenso que sería la envidia de cualquier planta de interior en aquellos fríos días.
Y allí, rodeada de troncos de gran diámetro, de tocones que habían decidido brotar conjuntamente, entre ejemplares caprichosos que retorciéndose habían adoptado formas extrañas,lo vi cruzar el camino. Aún hoy, nadie da crédito a mis palabras y por eso resido en esta residencia fría, apartada de la sociedad, esa que se juzga sana.

martes, 19 de abril de 2011

Andanzas por la Tebaida berciana 2011

En esta ocasión, primaveral ya, la expedición fue el domingo 17 a tierras bercianas, Allí romperíamos el silencio del valle una concentración de 250 corredores, dispuestos todos nosotros a afrontar los 20 km por sendas y caminos entre robles, nogales y castaños, pueblos cobijados y resguardadines que albergan el encanto de las casas de piedra con techos de pizarra, además de sus increíbles balconadas de madera que confiere en su conjunto un aspecto de mimetismo natural que casi da pena plantarse allí con zapatillas de colores y no con madreñas.
No sólo rompimos el silencio del valle nosotros con nuestra algarabía y esa música maquinera que se empeñan en poner en todas las carreras, sino también el olor de esa tierra y el color del paisaje quedaba ennegrecido por un incendio que se desataba en una de las laderas la noche anterior, suceso que determinó el sentido de la prueba y la organización decidió alterar por seguridad de los corredores, así que parece ser que corrimos al revés, jejej, ¡de espalda!
Imagen tomada por Omar, de León Trail
Ha sido la carrera más bonita que he disfrutado hasta el momento, en compañía de Fran y Bea, porque Mario era nuestra liebre escapada, iniciamos la carrera cuesta abajo por la carretera, pero casi inmediatamente nos adentramos en la ladera por un sendero en el que podía resultar complicado efectuar ningún tipo de adelantamiento, más o menos llano recorrimos unos 5 km entre bosques, alguna pradera y saltamos algún reguero para visualizar un oasis a los 45 minutos en Manzanedo de Valdueza, allí estaba el primer avituallamiento en el km 7, en el que Fran no perdió ocasión para rellenar sus mofletes de plátanos y la joroba de gatorade...bueno, nosotras tampoco lo hicimos mal, luego el camino seguía por un bosque cuesta abajo y desembocábamos en la carretera nuevamente.
Ahí comenzaba la verdadera carrera, donde las cuestas nos situan a cada uno en nuestro lugar, hasta ese punto no habíamos parado a caminar, pero ahí ya era imposible correr y subimos ese primer tramo de desnivel importante caminando, Bea y Fran me esperaron unas cuantas veces y proseguimso a chaos corriendo cuando la orografía lo permitía, yo ya sólo deseaba cuestas para pararme y caminar, llevaba el ritmo roto, me faltaban muchos entrenos de cuestas, pero estaba disfrutando verdaderamente, risas con los amigos, un paisaje espectacular y un día precioso.
En Montes de Valdueza nos esperaba el segundo y último avituallamiento, en el que también nos tomamos nuestro tiempo para rellenar bien el buche y proseguir el último tramo, los 7 km que nos separaban de Peñalba. Ahí continuamos juntos hasta el arroyo que cruzábamos en un escenario muy semejante a Picos de Europa y debíamos ascender a una collada en el que ajenas a todo acontecer se encontraban pastando las ovejas que custodiaba un aburrido mastín. El grupo se dispersó, las fuerzas eran dispares y yo quedé rezagada, la cuesta era exigente, y aunque no paré en ningún momento, tampoco les alcanzaba. Una vez en la collada y con la alegría de reencontrarnos a lo lejos con Peñalba, iniciamos una exigente bajada que pagaríamso los dos días siguientes con agujetas varias. En la bajada alcancé a Fran, que me esperaba para verme resbalar en el arroyo y darme el culazo del día, luego ya en menos de 1 km nos esperaba la meta, no sin antes afrontar la última subida...andando, ¡cómo no! Imagen tomada por Omar, de León Trail
Y allí acabó esa primera experiencia de Bea y Fran en una carrera de montaña, y de una excusa más para el reencuentro con viejos amigos como Patricia y Pedrito, que se alzó en un segundo puesto, así como para estrenar nuestra camiseta de running del Triatlón León en compañía igualmente de Juan Ramón, Justo, Conchi y Mila. Mario por su parte realizó un 9º puesto exigiéndose como siempre el máximo. Bea y yo en la clasificación femenina quedamos en las posiciones 9ª y 12ª respectivamente, Fran el 153º en la general, pero eso ya era lo de menos, la bolsa del corredor a la llegada tenía ya de por sí tantos regalos(botella de tinto de mencía, bote de infusiones y un bollo preñao riquísimo), que unidos a la belleza del paraje y la buena compañía, todo lo demás era anecdótico.

lunes, 20 de diciembre de 2010

«¡ NI LA VENTA NI ELLA


A punto de inaugurar no sólo año, sino también década tuvimos la suerte de disfrutar un excelente día soleado en nuestra excursión del pueblo leonés de La Uña al puerto de Ventaniella.
De todos es bien conocida la importancia que, durante siglos, y para la seguridad de los viajeros que cruzaban nuestras montañas, tuvieron ventas y alberguerías. Situadas en los lugares más estratégicos de los caminos, especialmente en los pasos o puertos mas aislados, tanto en la Cordillera Cantábrica como en nuestros cordales interiores, en ellas se escribieron no pocas páginas de la historia de estas montañas. Concretamente el nombre de Ventaniella lo recoge una curiosa leyenda que recojo en una de sus versiones:

Los árabes tenían cuartel general en León y Gijón, por lo que circulaban mucho de una localidad a otra; entonces, este puerto de Ventaniella se llamaba Puerto Bajo, porque es el menos elevado de los situados entre El Pontón y Galicia.
Pelayo se encontraba en Arcenoriu y con él la hermana, que venía de este puerto a Ventaniella en alguna misión, pero entre esta vega y El Xerru en un lugar que se llama El Cantarillón la yegua que montaba dio un resbalón y al caer lo hizo sobre una pierna de la amazona, a la que se la rompió; arrastrándose como pudo, nuestra heroína llegó a la cercana Ventaniella, donde el casero la acogió; entonces arribaron y pidieron posada unos árabes que iban camino de León a Gijón (el territorio estaba en poder de los moros, pero éstos no se habían asentado en él); se la concedieron y en la conversación el casero se dio cuenta de que uno de los árabes hablaba mucho de medicina, pensó que sería médico (parece, además, que en esa época los árabes en medicina estaban mucho más adelantados que los españoles) y le propuso curar a una parienta suya que tenía la pierna rota.
Fueron a la habitación donde estaba la hermana de Pelayo, pero al charlar con ella el médico no se creyó que fuera familiar del ventero, pues vio que era una mujer con una cultura superior a la de éste: cuando llegó a Gijón informó a Munuza -uno de los jefes árabes- de que al pasar por el Puerto Bajo se había encontrado a una señora culta con la pierna rota; por consiguiente, Munuza encargó a tres personas de su confianza que fueran allí con el objetivo de traerse a la herida, quien seguramente era la hermana de Pelayo.
Los tres moros llegaron a Ventaniella y pidieron posada (que allí debe darse forzosamente, aunque no se tenga dinero). Ya concedida, se estaban calentando, que el fuego se atizaba en el medio de un local grande con la gente sentada en la orilla; el casero estaba sentado al pie del fuego sobre una pila de leña ya preparada en astillas para desde allí ir alimentándolo.
Entonces, los moros informaron al casero de que tenían orden de Munuza de llevarse a la mujer a Gijón. El casero alegó que era parienta suya, con lo que comenzó una discusión; en esto, uno de los moros agarró dos astillas, empezó a hacer fuego con ellas en un rincón situado junto a la puerta de la cocina -que, al igual que un tabique, era de madera- y amenazó al casero:
-¡O nos das la doncella o quemamos la casa, así que escoge: o la venta o ella!
Pero el casero, que era un hombre de agallas, agarró la astilla más larga y a los otros dos moros que estaban sentados al pie de él les propinó un golpe a cada uno en la cabeza y otro al otro, con lo que abatió a los tres, pero no los mató. Al asestar el primer astillazo a uno en la cabeza, proclamó: «¡Pues ni la venta ni ella!», y desde entonces el lugar se denomina Ventaniella, pero ellos, de todas maneras y a pesar de los golpes, pues reaccionaron, lo llegaron a dominar y se la llevaron, porque se quedó Munuza con ella y fue amante de éste, al que antes no conocía. Según otra versión, el ventero oyó que venía gente, creyó que eran individuos de Sobrefoz que lo podían defender, se armó de valor y entonces fue cuando agarró la estaca de leña y proclamó: «¡Ni la venta ni ella!», en esto llegaron los otros y aquí terminó la historia.
Para dar el asalto en Covadonga, Pelayo reunió sus fuerzas en Arcenoriu y entonces una parte de éstas bajó por el «ríu» Ponga y otra por el Sella con el fin de juntarse en Santillán para desde allí remontar la montaña y por los puertos de Covadonga llegar a Covadonga para dar la batalla a los moros. Después estableció su corte en Abamia y más tarde en Cangues y, que se sepa, a Ponga no volvió, pero de aquí salió.
Quien estaba de casero debía dar un puesto en la lumbre, incluso al que fuera más enemigo suyo, le tenía que entregar agua, sal, vinagre y fuego; también decían que la campana de la capilla de Ventaniella era milagrosa, el casero la tocaba todas las tardes para que la gente se orientara.

El caso es que a nosotros el que fue guarda de la zona durante 40 años nos contó otra historia también peculiar para los tiempos que corren, aunque corriente para la época en la que sucedió, allá en los no tan remotos 1920 cuando una joven y soltera de La Uña, Josefa, falleció “arriciada” a pocos metros de la Venta y que aún hoy podemos observar una piedra como homenaje, situada en el punto exacto en el que la encontraron, con sus iniciales y el año de su fallecimiento esculpidos en ella.
No era día de raquetas, pero la estampa que la nieve de aquella noche había dejado para nuestra retina hizo que tantos km desde León mereciesen la pena para Fran, Mario y Dobra, así como el bocadillo tan rico que nos comimos en el chozo del bosque en compañía de mis amigos Juan Ramón, Justo, Conchi y Mila.
Una excursión apta para todo tipo de público (que respete la naturaleza). Discurre por una pista, el PR LE-20 que sigue el curso del nacimiento del río Esla y desde donde además se contemplan en todo su esplendor los Mampodres, atravesamos la vega de Martindíez y desde la cual poco a poco iremos ascendiendo a una de las colladas que nos dan acceso a la Peña Ten. Allí También podemos ver las numerosas chozas restauradas y en muy buen estado que ya se usaban hace años porque por este puerto también pasaban los pastores de Los Argüellos que iban allá por el mes de noviembre a Llanes y por aquella zona comprando cabras; dormían por lo general en Ventaniella con 200 o 300 cabras, después las mataban en Los Argüellos y más tarde iban hasta Madrid a vender su carne salada en cecina que llevaban en carros.

Como veis, lo que sobran son historietas…asíque no dejéis de acercaros a pasear por la zona que merece la pena.
¡Un saludo y nos vemos en alguna San Silvestre!

martes, 14 de diciembre de 2010

Del infierno al Olor a Tierra Mojada o "la crónica de un suicidio fallido"


Ese día pensé que me moría, nunca antes había sentido miedo a que mi cuerpo no pudiera soportar tantos contratiempos, dicen que cuando estás padeciendo un frío extremo y de repente poco a poco comienzas a sentirte cómoda, a sentir calor, etc…es que algo no funciona bien y yo me pasé esas tres horas vigilando que seguían doliéndome los dedos de los pies, que no podía articular de congelación las manos y que me caían agua por el pecho cuando tuve que quitarme la braga del cuello en la cima para combatir el viento insistente que nos azotaba enviándonos o escupiéndonos con todo su malhumor granizo…
La carrera del domingo 5 de diciembre en la Peña del tren, organizada por el C.D. Castroncontrigo en Torneros de la Valdería fue lo más cercano a un infierno poco cálido que he experimentado en los últimos años.

Y ella, no podrá contarlo nunca, ni negarse a volver a participar, ni siquiera degustó las exquisitas sopas de ajo, el bollo preñao y la comida calentita de patatas a la riojana que nos esperaba a la llegada a meta!! Sí, Dobra también debutó los 19km junto a mí, esperándome en las subidas y odiándome en el llano. David por su parte se inició en el mundo del trail a lo grande con esta carrera, ahora ya nada le dará miedo y Mario irá con ojo mirando bien los cruces en las próximas carreras, ya que se perdió a falta de 3 km para el final junto al grupo de cabeza, no llegando a pasar por línea de meta.


En definitiva fue todo una experiencia para poner a prueba la capacidad personal e individual de sufrimiento, de voluntad y explorar nuevamente nuestros límites, luego el placer de los detalles cotidianos se aprecian mucho más, el confort de un sofá, el mullido de un chándal o el calor de unas zapatillas. En este tipo de carreras eres tú sin más, fuera del siglo XXI, no existe tecnología ni avances que puedan combatir la debacle a la que te enfrentas.
Un buen retorno a las páginas de Olor a Tierra Mojada.
¡Bienvenidos nuevamente!

miércoles, 4 de agosto de 2010

Y POR FIN… ¡AQUÍ ESTOY!


Tanto tiempo y tantas vivencias acumuladas, algunas tan importantes que demarcarán mi futuro profesional en los próximos dos años como mínimo, otras deportivas que a pesar de la lucha continua con el reloj día tras día han sido gratificantes, pero también personales, y el balance final, a pesar de los altibajos y del incumplimiento de ciertos objetivos, me siento feliz, o al menos, tranquila.
Me he propuesto retomar el entrañable olor a tierra mojada y no sólo para volcar mi vivencia deportiva, sino también esos viajes que han ido forjando en mí una mirada caleidoscópica a través de las numerosas anécdotas que quedaron recogidas en la retina.
A modo de resumen contaré que en este lapsus temporal lleno de silencio debuté en tres triatlones y en las oposiciones de profesora de secundaria de Castilla y León y de la Rioja. Si estableciésemos símiles, el resultado oposicional y el triatlón de Madrid del 5 de junio fue muy similar, un 4 y pico en ambos exámenes y un 4º puesto de mi grupo de edad en el Clasificatorio, aunque a pesar de ese amargo sabor de boca en los tres casos podríamos decir que “me clasifiqué”.
El segundo debut triatlético tuvo lugar en Villameca, bajo el auspicio de mi club, una jornada perfecta, de reencuentro con compañeros, de charlas, de risas y además muy buenas sensaciones, ahí me dí cuenta que no hay nada como ir sin expectativas, o tenerlas muy bajas, así es más fácil sorprenderte gratamente. Para ser mi segundo olímpico me encontré bien, cómoda, nadé con tranquilidad pero sin quitarle el ojo a dos chicas delante, era la mejor manera de tomar una referencia y luego en la bici mantuve esas mismas referencias porque no sabía si me quedarían fuerzas para los 10 km a pie finales y vaya que si me quedaron, acabé en progresión, como me gusta a mí, sintiéndome bien, a tope.
Y por último, el tercer debut fue en Valladolid, el último clasificatorio antes del Cto.de España, acababa de llegar una semana antes de un viaje a Roma y tampoco llevaba expectativas, pero enseguida pude comprobar en el agua que iba ahí con un grupo bien situado y nadé con todas mis fuerzas, un poco por fuera para evitar golpes y luego subí a la bici en una primera vuelta de reconocimiento de circuito y luego ya se unió mi tándem Sharon y con dos chicas más hicimos la carrera juntas, menos mal, porque yo en la bici tengo tendencia dormilona, jeje y cuando llegó la carrera me encontraba bien y sobre todo animada, asíque vi que no hacía más que adelantar e incrementé mi ritmo, aunque reconozco que en la última vuelta podía haber apurado más las fuerzas, al final me llevé la grata sorpresa cuando entré en meta…de que era la primera de mi grupo! Me sentí muy rara al oír mi nombre por megafonía.
Ahora no hay un plan definido en el plano deportivo, en el laboral se me acumula el trabajo porque no he acabado de desconectar del todo y he continuado todo el tiempo en stand by, así ni hago ni ahorro energía, jaja.
Continuo entrenando por si mis compañeros se animan a ir al nacional y porque no sé qué me da colgar las zapatillas a principios de agosto, estaba pensando en El Barraco (para ver qué se siente si intentas suicidarte, jeje) y en el de San Rafael a finales de agosto.
De momento agradezco a Mario, César e Isma el empuje y apoyo que me han dado a lo largo de estos meses para continuar no de cualquier manera, sino con motivación en lo deportivo y a Vero y a la incombustible Miriam en los aspectos profesionales...y vitales.
Decían los romanos que todos los caminos llevaban a Roma, la sede del Imperio, del Mare Nostrum, pero mirad Pompeya en la foto, por ese camino una mañana caerían las cenizas del Vesubio y entonces les llevó a la muerte, pero de esas cenizas la Humanidad entera ha heredado conocimiento, ha sido la única manera de conservar intacta una ciudad por los siglos de los siglos, gracias a esas cenizas, hoy en Pompeya huele a tierra mojada.

Este fin de semana me espera un reto en Picos de Europa con la bici de montaña y la compañía de Fran y Mario, os contaré a la vuelta y también os presentaré un miembro más de la familia…Dobra.

lunes, 31 de mayo de 2010

VII TRIATLÓN SAN ESTEBAN DE PRAVIA. DORSAL 4 PUESTO 4, TAL CUAL


Y así se dio por inaugurada la temporada de triatlón en Asturias, en una tarde soleada a las 17.30 sumergiéndonos en unas gélidas aguas del muelle de San Esteban, dispuestas 8 féminas a completar el rectángulo que formaban las 4 boyas por las que transcurría los 750 m de rigor y en las que por primera vez este año no tuve problemas de orientación, aunque sí algún pequeño percance al torcer en cada una de ellas y engancharme en las 2 primeras con unas redes que las amarraban al suelo…eso se llama apurar la curva (jejej) y también después de hacerle una pequeña ahogadilla a Natalia en la primera recta…pobrecita, luego aceptó mis disculpas, fue totalmente involuntario.
Salí del agua en tercera posición, aunque Beatriz Tenreiro y Susana Coto ya me aventajaban considerablemente, yo era seguida inmediatamente por Natalia con la que llegué a la vez y pocos segundos después por la siempre sonriente Sharon. En la transición me adelantó Sharon o salimos mas bien a la vez, pero inmediatamente tomó las riendas de la bici para situarse durante ya toda la carrera delante de mí a unos cómodos 100-200 m y dejarse alcanzar únicamente en las bajadas, ya que en el llano por más que pedaleaba no la alcanzaba y en las cuestas también le recortaba, pero nunca podía unirme a rueda.
El circuito de bici era increíble, perfecto, una buena sintonía de dureza, velocidad y llano. Había poco después de la transición una cuesta en la que situaba todo el pueblo a animarnos y donde casi te sentías correr el giro o subir el Angliru…claro que sólo era una rampa de menos de 100 m, pero intensa, intensa y luego continuabas subiendo de manera muy tendida hasta coronar el monte de la ermita, desde donde seguro que había unas vistas preciosas…pero estábamos a lo que estábamos y allí había otro repechín, menos duro, pero más largo y luego un largo llaneo para recuperar, coger ritmo e iniciar una bajada al principio por callejones estrechos, con curvas, chinchetas para coches y baches, pero luego toda la carretera bien asfaltada para nosotros, sin tráfico, con curvas de esas que si las tomas bien no hay que frenar! Era una pasada! Y así tres vueltas y siempre viendo a Sharon.
Luego llegamos a la segunda transición, cambio rápido de material y a correr por el paseo marítimo dos vueltas que se pasaban igualmente rápidas, aunque controlabas a los contrincantes y te podías poner nervioso, a mí no me pasó hasta que en la última vuelta vi a la 5ª que se acercaba a toda velocidad y decidí que no quedaría 3ª pero que 5ª tampoco, asíque hice el último mil como en la vida, llegando finalmente a 20 segundos de la tercera con un tiempo de 1:32:31, a 10 minutos de la primera para desesperación de Mario que no dejó de animar ni un segundo mientras me tenía a la vista: a media subida, en la cuesta y luego controlando todas las transiciones y presionando en la carrera a pie.
César salió del agua en 12ª posición y acabó en un 30º puesto, seguido casi inmediatamente de Kike que corría con los colores de la uni a la espera de los de su club avilesino, sobre un total de 83 corredores no está nada mal la posición.
Mientras que Justo lo hacía unos puestos más atrás, pero aunque marchamos sin saber si hacía podio en su categoria de veteranos, supongo que hubo suerte.
En definitiva, me quedo con las buenas vibraciones, con el dorsal 4 puesto 4 que en Asturias no me falla y con el trozo de empanada que comí después no sé si destinado a los participantes o a los organizadores…jejej.